Determinada en reconocer las emociones y dispuesta a tratar con ellas, aparece y me hago consciente de una de ellas. La nociva, la fuerte y a su vez la necesaria, la que detona agresivamente una parte de quien soy. Rabia a ti y a mi por tanta humanidad sensible que puesta en sustrato calma al ser desbocado de intención amable. Rabia a ti y a mi que descansa al ser pronunciada, vivida de cuenta de la palabra de exagerado mal humor.



